De la Tradición oral a la Pantalla: Entrevista con Icíar Bollaín

Icíar BollaínConversamos con Icíar Bollaín, directora de las películas Te doy mis ojos, Mataharis y También la lluvia, entre otras, a raíz de su trabajo más reciente, Katmandú, un Espejo en el cielo (en cines a partir del 3 de febrero). Esta grata ocasión se traduce en un encuentro con la cineasta madrileña en el que nos relata algunas anécdotas del rodaje en Nepal, y su relación con el mundo audiovisual a través de sus facetas como profesional, como mujer y como madre.

Por Geobana Guerrero de Silva
Foto Carlos Silva Benítez

 

 

Como directora, Icíar Bollaín posee una voz muy destacada en el cine español. Afirma sentirse fascinada por la condición humana, la cual retrata con sensibilidad y respeto, entregándonos personajes cercanos, aún cuando sus historias transcurran en los más recónditos puntos de la geografía mundial. Para Icíar, el proceso comienza anteponiendo su carácter de espectadora a la de cineasta: "cuando voy al cine quiero identificarme con lo que veo, sea algo que reconozca o que esté descubriendo. Me gusta entender la situación y buscar el porqué. Eso sí, que las películas sean cortas, ¿verdad? (sonríe). A mí me cuesta estar frente a la pantalla más de dos horas, por ello soy muy radical durante el montaje e intento decir lo mismo en menos tiempo. Al final, creo que las películas, lejos de resentirse, llegan más".

Dan fe de esta afirmación sus años de exitosa carrera profesional, aprendiendo de la mano de grandes autores como Víctor Erice y Ken Loach, y recibiendo galardones en Cannes y en los Goya por su trabajo delante y detrás de las cámaras, ganando la aceptación del público una y otra vez. Es esta última distinción de la que más se siente orgullosa, confesando con total sinceridad que los festivales de cine solo duran un tiempo muy determinado, y que el mejor premio es el público.

Esta actitud frente al proceso creativo le ha brindado satisfacciones inesperadas. Hace poco se enteró que la película "Te doy mis ojos" es usada por la Guardia Civil como instrumento de ayuda para sensibilizar sobre violencia de género y sus víctimas. Las películas de Icíar Bollaín nos invita a reflexionar a través de personajes tridimensionales motivados por un convencimiento de tener la razón de su lado: "Lo hago de manera muy consciente. Intento darles muchos matices, ni muy claros, ni muy oscuros, pues al ser grises resultan difíciles de juzgar. Unas veces te caerán bien y otras mal".

Contrariamente, aunque con el mismo fin, Icíar aborda también una aproximación inversa: despojando aristas de personalidad que no aportan a lo que desea contar. Tal es el caso de Laia, su más reciente protagonista, interpretada por Verónica Echegui en el film Katmandú, un Espejo en el cielo, e inspirada en la historia real de Victoria Subirana, una maestra catalana que viajó a Nepal en 1988, y tras toparse con el precario sistema educativo y la desigualdad social, se motivó a abrir escuelas para los niños y las mujeres más desfavorecidos de Katmandú. Del libro en el que se basa la película, Vicky Sherpa, una maestra en Katmandú, Icíar dice haber conectado con temas como: la educación, la mujer, los niños y niñas, decidiendo que esa era la faceta de la historia que iba a narrar. "No me interesaba hacer un "biopic" de su parte más controvertida. Me cautivaba el espíritu de una mujer que llega a Nepal y se planta. Tomé los primeros años descritos en el libro como inspiración libre para crear el personaje de otra maestra. Un dato que sí coincide con la persona real es el sentimiento íntimo, libre de ideología política o religiosa, que le lleva a conectar con los niños en Nepal".

A Icíar, la experiencia de filmar en dicho país le dio grandes alegrías, reportó nuevos retos y supuso algunos obstáculos. Casi la totalidad del elenco artístico ha sido nepalés, en el que cuentan alrededor de 3.000 extras y una tropa de actores no profesionales. A pesar de huelgas locales y varios inconvenientes, entre ellos los retos de comunicación entre los idiomas y las culturas, la directora se quedó como mayor aprendizaje el modo en que la tradición y la religión se imponen sobre el carácter de las personas, empapando la vida diaria. "Me sentí cerca del budismo que practican en esa localidad. Ven la vida de otra manera. Viven bien con cosas muy elementales, y se trata de pequeños y sencillos aprendizajes. En vez de empecinarte por cosas negativas, pensar en positivo. Son pinceladas que reflejo en la película".

Ese es el aire equilibrado que permea las anécdotas del rodaje, y que Icíar recuerda desde el cariño. "Los niños son niños en cualquier parte del mundo. Cuando no estábamos grabando les hacía la misma gracia para jugar que hago con mis hijos... La gran diferencia con nuestros chicos en España, que aquellos no tienen posibilidades de acceso a la educación, ni a la sanidad pública. Y eso te impacta".

 

UNA MADRE DE CUENTO

Icíar además de ser una profesional del audiovisual, es madre de tres niños con el cineasta y guionista Paul Laverty. Ambos transmiten a sus hijos el amor por la lectura y por contar historias. "Sigo una tradición muy bonita que me ha enseñó mi padre, que es inventar cuentos en clave de saga. Paul y yo nos ponemos con ellos a imaginarnos historias. Por ejemplo, inventan que viajan en una nave espacial y cada día les pasan cosas. Se trata de un buen ejercicio, que implica un reto, porque a veces son cuentos a la carta, en los que vas añadiendo lo que te van diciendo. Es muy divertido”.

¿Y el acercamiento al audiovisual?

Cogen el iPhone y se ponen a hacer vídeos. Tienen muy a mano herramientas que les permiten fabular con total naturalidad. Lo que me preocupa es lo que ven. Las películas infantiles actuales transmiten valores de géneros antiguos, sexistas y de competitividad entre niños y niñas. Me pregunto por qué tenemos que ver esto. Me pongo nerviosa. Yo hago cine fórum con mis hijos. Hagamos lo mismo en los colegios y formemos ciudadanos críticos.

Ante esta inquietud ¿Harás una película para niños?

Es el reclamo continuo de mis hijos. Particularmente creo que es muy difícil hacer bien este tipo de películas. Por ahora se trata de encontrar una idea, que me atrape y conecte con lo que me gusta.

 

Katmandú, la película

Laia, una joven maestra catalana, se traslada a Katmandú durante los años noventa para trabajar en una escuela local, topándose con un panorama educativo desolador que deja fuera a los más necesitados. Laia contrae matrimonio por conveniencia para legalizar su situación y se embarca en un ambicioso proyecto educativo en los barrios de chabolas de Katmandú experimentando un viaje personal a lo más profundo de la sociedad nepalí, y también al fondo de sí misma.

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